Las tortugas marinas
que aparecen varadas ya sean vivas o muertas en las playas son animales que, por alguna circunstancia, no pueden seguir con su vida habitual (en caso de que aparezca viva), ya sea por enfermedad, interacción con algún arte de pesca, u otras causas. Estas tortugas pueden no estar en perfecto estado de salud, y para evitar contagios, ya sea en dirección del animal a la persona, o viceversa, se deberán cumplir unas normas básicas de asepsia.
1.- Si la persona tiene alguna herida o si padece alguna enfermedad que pueda transmitir al animal, evitará el contacto con éste y con el agua de las proximidades en las que se encuentre el animal.
2.- Deberemos utilizar guantes de látex para tocar al anmal.
3.- No se debe respirar el aire espirado por el animal.
4.- Si hubiera que tomar muestras de un animal muerto en un varamiento, se tendrá cuidado de evitar la entrada de fluidos en el interior de los guantes, o de cortarse o pincharse con el instrumental quirúrgico.
5.- Si por cualquier causa o motivo, nos herimos, o nos manchamos con algún fluido, se lavará y desinfectará la zona afectada con la mayor rapidez posible.
6.- Si el animal defeca u orina, se evitará el contacto con la piel, y se tratará de tomar muestras de las mismas.
7.- Nunca comer o beber cuando se está trabajando con los animales, y si se hace después del manejo de algún animal, o tras haber tocado el instrumental quirúrgico, lavar bien las manos y los brazos.
8.- Ante el varamiento de un animal vivo, no medicar, tratar, o movilizar al animal sin la consulta previa al personal de un centro de recuperacion.
MANTENER Y TRANSPORTAR UNA TORTUGA MARINA
La tortuga debemos mantenerla siempre en su posicion, de otra manera el peso de su interior cae sobres sus pulmones y se axfisia en poco tiempo, o produciendole lesiones importates.
En la orilla de la playa debemos hacer agujeros en la tierra a la altura de su aletas para evitar lesiones.
Colocar si es posible la tortuga en un tanque, cubo o barreño de agua, es indiferente si es agua salada o dulce. Si no podemos ponerla en agua, colocarla en un lugar a la sombra, fresco y húmedo si es posible. Puede estar asi durante horas sin problemas.
No meterla en el maletero y cerrarlo o dejar la tortuga dentro del coche al sol.
La gran cavidad corporal también permite que la hembra produzca y mantenga un gran volúmen de huevos. Las hembras de las tortugas marinas también son capaces de almacenar esperma viviente durante varios años, aunque la fertilidad decrece con el tiempo. Esto permite que la hembra fertilize numerosas grupos de huevos sin tener que volver aparearse.
Además de usar sus pulmones para respirar, las tortugas también han desarrollados formas suplementarias de respiración. Algunas especies de tortuga acuáticas hacen pasar agua a través de sus vías nasales hasta la boca y garganta donde se extrae el oxígeno por la faringe. Esto se hace a través de la cubierta de la faringe que actúa a manera de una agalla. Algunas tortugas toman agua a través de su abertura anal donde se llenan y vacían dos sacos, lo que causa una lenta corriente que permite recoger oxígeno. Una tortuga de agua dulce de Australia tiene agallas cloacales para la respiración.
Las tortugas también son capaces de mantener mayores concentraciones de dióxido de carbono en la sangre que la mayoría de los animales que respiran aire y, por lo tanto, pueden usar su abastecimiento de oxígeno muy eficientemente durante un largo período de tiempo. Tanto la sangre como el tejido muscular pueden almacenar oxígeno en grandes cantidades, ayudando a que la tortuga permanezca bajo agua por largos períodos de tiempo.
Otro aspecto de la respiración de las tortugas es la necesidad de flexibilidad exterior. El plastrón abisagrado permite algo de contracción y expansión de la cavidad del pecho. En el caso de las tortugas marinas, el respirar se hace más difícil cuando las hembras vienen a la playa.
Ellas arrastran sus cuerpos desde el mar hacia la playa para poner sus huevos en la arena. Los cientos de libras de peso corporal contra la arena hace que el respirar sea mucho más difícil que en el agua.
La etapa de la reproducción es una de las más peligrosas en la vida de las tortugas marinas. Ellas ponen muchísimos huevos durante esa temporada. De esta manera, aún cuando no todos incuben o si, como es usual, muchas de las crías resultan devoradas por los depredadores, por lo menos unas pocas sobrevivirán hasta llegar a la edad adulta en la que, a su vez se reproducirán. Si se perturba este gran esfuerzo que hace una población de tortugas marinas por reproducirse, se pondrá en peligro la capacidad que tienen para mantener el tamaño de su grupo.
En muchos lugares, diversos tipos de actividades humanas están interrumpiendo la reproducción de las tortugas marinas. Con el crecimiento de la población humana y de la demanda de artículos de lujo provenientes de las tortugas marinas, se están matando cantidades cada vez mayores y mayores de estos animales en todas las playas del mundo.
La mayoría de las especies desova por la noche, aunque la golfina lo hace durante el día. Se cree que las hembras de algunas especies hacen sus nidos en las mismas playas donde nacieron.
Después de salir del agua, la tortuga marina hembra se arrastra hacia arriba por la playa hasta encontrar un sitio apropiado para desovar. (Si son perturbadas por luces o por ruidos en la playa, las hembras de la mayoría de las especies retornarán al agua sin haber puesto sus huevos.) Una vez que la hembra ha encontrado un lugar adecuado para hacer su nido, cava con sus aletas un hoyo del tamaño de su cuerpo. Luego, con las aletas traseras, hace un hoyo más profundo y en forma de vasija alargada; con mucho cuidado va sacando la arena con una de sus aletas y la echa a un lado; luego saca más arena con la otra aleta.
Cuando el hoyo que forma el nido está terminado, la hembra deja caer sus huevos en él, uno o dos a la vez y de apariencia coriácea. Mientras ella hace esto, le brotan lágrimas para mantener sus ojos húmedos y libres de arena. Los huevos tienen un diámetro de 4 a 7 cm.
Como promedio, una hembra puede poner 100 huevos en cada nido. En Surinam, sin embargo, las tortugas marinas verdes ponen un promedio de 142 huevos por nido, mientras que en las Islas Galápagos el promedio es de 80, más o menos. Parece que la tortuga kikila, en Australia, pone un promedio de únicamente 50 huevos por nido. En algunos lugares, los mapaches y otros animales se roban los huevos y se los comen conforme la hembra los va dejando caer en el nido.
Cuando la hembra ha terminado de depositar sus huevos, los cubre con arena y apisona bien el nido. Luego trata de camuflarlo lanzando arena a todo el rededor y balanceando su cuerpo sobre la playa. Este camuflaje no siempre su cometido. Después de que la hembra abandona el nido para volver al mar, existe la posibilidad de que los cangrejos y otros animales lo excaven y se coman los huevos.
Una hembra puede poner una nidada aproximadamente cada dos semanas durante el período de reproducción y en una sola temporada puede hacer de tres a ocho nidos, es decir, pone hasta 1000 huevos. Generalmente las tortugas marinas hembras anidan cada dos o cuatro años. Por lo tanto, puede haber grandes diferencias en el número de nidadas de un año a otro.
Una de las razones por las que las tortugas marinas ponen tantos huevos es que son muy pocas las tortuguitas que sobreviven después de la incubación y llegan a ser adultas. Si el nido está en un lugar demasiado bajo en la playa, los huevos pueden ser destruidos por mareas altas o lluvias fuertes. La temperatura del nido afecta a las tortuguitas que se están incubando. Si supera cierto nivel, todas o la mayoría de las crías serán hembras, pero si ha estado por debajo de ese nivel, la mayoría serán machos.
Si los huevos no son destruidos por el agua, o por los depredadores, se incabarán en aproximadamente dos meses. Por lo general, todos los huevos de un nido se incuban en el mismo tiempo. Conforme las tortuguitas salen de los huevos, empiezan a forcejear para abrirse camino hacia la superficie de la playa; arañan la arena de los lados y de la parte superior del nido, la cual va cayendo en el fondo de éste junto con las cáscaras vacías de los huevos. De esta manera, el fondo del nido se va levantando gradualmente hacia la superficie.
Tortuguitas laúd dirigiéndose al mar
Cuando las crías están justamente bajo la capa superficial de la arena, esperan hasta que afuera esté fresco antes de salir. Generalmente esto significa que las tortuguitas, que miden alrededor de 5 cm de largo, aguarden la noche para abandonar el nido e iniciar su carrera hacia el mar. Esta es una etapa muy peligrosa en la vida de las tortugas marinas. Instintivamente, las tortuguitas se dirigen hacia la parte más brillante del horizonte, la que, por lo general, se encuentra sobre el agua; pero pueden desorientarse si brillan luces tierra adentro; si esto sucede, las crías se arrastrarán en esa dirección y morirán; y aún cuando se dirijan hacia el mar, pueden ser atacadas por mapaches, cangrejos, pájaros y otros animales.
Otros depredadores, como las aves marinas, los tiburones y algunos peces, amenazan a las pequeñas tortugas una vez que han logrado llegar al agua. Durante las primeras semanas de vida, ellas no pueden permanecer mucho tiempo bajo la superficie del agua ni tampoco son capaces de nadar con la rapidez y fuerza suficiente para salvarse de estos depredadores.
Finalmente, por cuanto las tortugas marinas son animales migratorios, constituyen en verdad un recurso común a muchos países. Las poblaciones de tortugas marinas que desovan en un país, en la mayoría de los casos se alimentan en las aguas territoriales de otro. Por esto no es suficiente que un país proteja las tortugas marinas mientras están en sus aguas territoriales si otro no lo hace cuando estas mismas tortugas están en las suyas. Esto es lo que ha ocurrido repetidamente en el pasado. Es evidente la necesidad de una cooperación entre los diversos países, si se pretende que las poblaciones de tortugas marinas se restablezcan.
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